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  • Ángela Landete Arnal

NOA EN EL BAÚL DE LOS SUEÑOS



ENTREVISTA


¿En qué momento sientes la necesidad de comenzar a escribir?

Caí enferma. Me detectaron lupus, fibromialgia y fatiga crónica y, tras la noticia, entré en depresión mayor. La escritura me ayudó a salir del estado anímico en el que me hallaba y a ver esta nueva fase de mi vida como la oportunidad para hacer algo diferente, aunque relacionado con lo que había estado haciendo siempre: trabajar directa o indirectamente con las letras.


¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas o las dejas surgir sobre la marcha?

Un poco de ambos sistemas. Las planifico en mi cabeza pero siempre hay escenas en las que no tengo claro como continuar. Entonces sé que es momento de dejar reposar la historia y, efectivamente, al cabo de unas horas o un par de días, sé qué pasos deben seguir los personajes.


¿Cómo promocionas tus obras?

A través de las redes sociales, que es lo que más domina hoy en día. De todos modos, es difícil hacerse ver. Hay infinidad de escritores y muchos de ellos escriben muy bien, además de saber moverse por ese mundo virtual como peces en el agua. También, por supuesto, a través de bibliotecas y librerías cercanas a mi lugar de residencia.


¿Cuánto tiempo le dedicas a escribir?

No mucho, la verdad. Debido a mis enfermedades, no trabajo fuera de casa, con lo cual me dedico a cuidar de mi hija e intento que coma conmigo cada día. Eso implica ceñirme al horario del colegio, por lo que pierdo bastante tiempo yendo y viniendo. De modo que la respuesta sería aproximadamente dos horas diarias.


¿Has cambiado algún final después de escribirlo?

Sí, me pasó con El viaje de Haidi. El final anterior restaba romance a la historia.


¿Qué es lo que más te gusta de escribir?

Hace que me olvide de todo —problemas, tareas, dolores…— y, cuando llevo una hora o dos escribiendo, me siento realmente renovada.


¿Y lo que menos?

No logro encontrar una postura en la que no me duelan las cervicales; he probado incluso a utilizar un collarín mientras estoy frente al ordenador, sin éxito alguno. Asimismo, se me cansan las muñecas, los dedos, los codos... y eso deriva en un fuerte malestar.


¿Qué simboliza para ti una mala crítica?

Depende del día, de cómo me encuentre emocionalmente. Debería ser siempre algo para aprender, incluso para mejorar la obra, pero admito que hay momentos en los que siento que lo que escribo no interesa o no es correcto.


¿El mejor consejo que te han dado a la hora de escribir?

Resulta más fácil escribir sobre lo que se conoce o lo que se ha vivido de cerca; además, hay que esforzarse menos para que sea creíble.


¿Nuevos proyectos?

Estaré todo este año promocionando La niña más bonita de Alella, una novela de crítica social y defensa del menor; hay que dar vida a las historias, moverlas para que no se queden en una estantería. Tengo una tercera novela escrita y revisada, aunque antes de publicarla volveré a repasarla, Dentro de ti. Es otra novela de tinte social que trata la violencia de género, pero al mismo tiempo cuenta con un bonito romance. Mis protagonistas son siempre heroínas, mujeres luchadoras que siempre alcanzan sus objetivos. La primera fue Haidi, después vino Ímogen y en Dentro de ti es Miriam. De todas formas, esta última la publicaré en 2023 para ahora dedicarme de lleno a La niña más bonita de Alella.


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